¿Qué he aprendido en esta asignatura?

En esta última entrada de mi blog quiero aprovechar para volver la mirada hacia atrás estos últimos cuatro meses y preguntarme a mí misma qué he aprendido sobre esta asignatura. Podría empezar contando lo primero que se me venía a la cabeza al escuchar el nombre “Mediaciones culturales en las artes” y pues como todos podéis imaginar tampoco sentía especial curiosidad, simplemente imaginaba que sería una asignatura de arte y sobre todo muy teórica, como su propio nombre indica.

Desde la primera clase cambió mi percepción de la asignatura, ya que sorprendentemente me parecían interesantes muchas de las cosas que mencionaba el profesor. Durante cada clase surgían una multitud de preguntas que no tenían respuesta e incluso  preguntas que daban mucho que pensar como ¿qué es el significado? Parece una pregunta fácil de responder  hasta que te pones a darle vueltas a la cabeza y no se te ocurre ninguna forma de explicarlo correctamente.

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Otra de las partes de la asignatura que más me intereso fue el tema de la arquitectura. Personalmente, a mí la arquitectura egipcia me llama mucho la atención pero nunca he tenido la oportunidad de centrarme mucho en ella y aunque en clase la vimos muy por encima  sí que aprendí algunas cosas. Una de las cosas que me sorprendió es que a pesar de tener grandes monumentos como las pirámides y los templos no se considera que generen espacio, pues son volúmenes y no están pensados para ser ocupados.

En conclusión, ha sido una asignatura que me ha gustado más de lo que esperaba ya que en un principio pensaba que sólo íbamos a tener teoría y más teoría. Sin embargo, la forma de enfocar las clases en un sentido más práctico me ha parecido de gran utilidad, ya que por lo menos yo he aprendido mucho más así que leyéndome un libro de 40 hojas sobre Bordieu o Foucault.

La imagen está sacada del siguiente enlace:

http://tecnologia21.com/7765/humor-%C2%BFcual-es-el-significado-de-la-vida

 

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Moderna de pueblo

Todos sabemos que un cómic es una agrupación de viñetas  a través de las cuales se narra una historia pero, antes de empezar a leer esta entrada me gustaría que os hicieseis una pregunta a vosotros mismos, ¿Hay realmente un público específico al que se dirija el cómic? La respuesta es fácil, cada cómic corresponde a un género por lo que hay gran variedad de elección, lo que supone que una persona dependiendo de sus intereses y gustos se decantará por uno u otro. Sin embargo, el problema comienza cuando dices que lees cómics y la gente se limita a decir “¿cómics? Pero si eso es para críos”. A continuación, expongo un ejemplo que demuestra que toda esa gente está equivocada.

“Moderna de pueblo” es un cómic que nació en 2010 a mano de Raquel Córcoles, quien asegura que no había hecho un cómic en su vida hasta que dibujó unas pocas viñetas con las que intentó convencer a un jurado para que le publicaran un libro de ilustraciones. Finalmente lo consiguió y publicó “Soy de pueblo, Manual para sobrevivir en la ciudad”.

El cómic trata sobre una chica de pueblo que está ansiosa por vivir en la ciudad pero, una vez que se muda allí descubre que no todo es tan perfecto como ella se imaginaba. Convencida de tener su propio estilo, al llegar a la ciudad se da cuenta de que es un clon entre miles de personas.

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Es muy probable que si lees algunas historietas de este cómic, te sientas identificado con ellas, ya que la autora se ha basado en sus propias vivencias a la hora de crearlas. Raquel Córcoles asegura que sólo cuenta lo que le pasa cuando ve que hay mucha más gente que ha pasado por lo mismo. La gracia está en parodiar los problemas y preocupaciones de las generaciones de hoy en día.

Para que lo entendáis mejor solo tenéis que mirar la siguiente tira de viñetas, llamada “Perlas de Madre”, en la que nos muestra situaciones embarazosas que todo hijo ha vivido alguna vez con su madre. Podemos ver la típica escena del probador, en la que sin previo aviso tu madre decide abrirlo para que toda la tienda te vea en paños menores o ese momento en el que se intenta hacer la guay delante de tus amigos diciendo palabras que ella cree que están de moda pero en realidad hace 10 años que nadie las dice.

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En mi opinión es un cómic que está muy bien, ya que como he mencionado anteriormente te permite ver las situaciones cotidianas desde otro punto de vista y hace que te rías y te sientas identificado.

Las imágenes están sacadas del blog modernadepueblo.com

Otro punto de vista en mi propia casa

En esta quinta entrada voy a contar mi propia vivencia y percepción de un espacio arquitectónico. Quería recorrer alguna construcción que de alguna manera u otra significase algo para mí, de forma que al andar por ella me llegaran distintas emociones. Y pensé, ¿qué mejor que mi propia casa? Al fin y al cabo no hay construcción en el mundo que conozca mejor.

Para comenzar, me sitúo en la entrada de mi casa y veo en frente mía el largo  pasillo que conduce a mi habitación y a la de mis padres. La primera sensación que me recorre el cuerpo es agradable, esa que sientes cuando tras un día duro de trabajo abres la puerta de tu casa y dices, al fin estoy aquí. Comienzo a andar por el pasillo en dirección a mi habitación, pero antes de llegar a mi destino, hecho una ojeada al salón el cual está a mi mano derecha.  El salón es amplio, grande, quizá otra persona piense que no es para tanto, pero para mi familia y para mí hay espacio suficiente para reunirnos y pasar el rato. Sentada en uno de los sofás y mirando a mi alrededor, me vienen mil recuerdos a la cabeza, incluso diría que alguno de los primeros que he tenido en mi existencia.

Dejo el salón y continuo por el largo pasillo, al fin llego a mi habitación y entro en ella. Es cálida y agradable, con paredes de un color naranja pastel, lo que para mí la hace aún más acogedora.  Para mí es el sitio más importante de la casa, pues es el lugar donde más tiempo paso y donde guardo todas mis cosas personales. De repente cierro los ojos, ahora quiero percibir mi hogar desde la oscuridad. No veo nada, pero de una manera u otra sigo sintiéndome segura,  es la seguridad que me aporta el estar en mi pequeño rincón de la casa.

Salgo de mi habitación y vuelvo a recorrer el pasillo, empiezo a sentirme extraña recorriéndolo con los ojos cerrados. Las paredes que antes parecían estrechas ahora las percibo más lejos, voy acariciándolas con cuidado para no caerme. De repente abro una puerta, es la puerta que conduce al patio. En el patio me siento algo más tensa, ya que tenemos una escalera en forma de caracol que conduce al almacén. Tanteo el terreno con más cuidado y comienzo a bajar la escalera, una escalera que a diferencia de todas las veces que la he bajado, se me hizo eterna.

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Con este recorrido pude observar las sensaciones que me provocó mi propia casa. Es curioso ver como un lugar en el que pasas el día a día puede producirte emociones tan diferentes si lo recorres con los ojos abiertos o cerrados. En mi caso, todo eran recuerdos y bonitas sensaciones cuando miraba habitación tras habitación, sin embargo cuando intenté verlo todo desde la oscuridad la cosa cambio mucho, aunque el sentimiento acogedor y agradable de estar en mi propia casa no desapareció en ningún momento.

El Museo Etnográfico de la Huerta

Esta cuarta entrada la voy a dedicar a hablar sobre mi experiencia tras visitar el museo de mi pueblo, conocido como Museo Etnográfico de la Huerta. Como su propio nombre indica, en él se recoge gran variedad de utensilios que en su día fueron máquinas de trabajo imprescindibles, sin las cuales el agricultor no habría concebido el trabajo en la huerta sin ellas.

Yo no he crecido trabajando en la huerta, pero gran parte de mi familia si y, es por eso por lo que me parecía interesante investigarlo más a fondo, por ello hace un año decidí incluirlo en un reportaje que hice sobre mi pueblo. Gracias a eso, un hombre que a día de hoy sigue dedicándose plenamente a la agricultura, me guió por el museo y  me explico uno por uno todos los objetos y qué función habían tenido en su día.

La primera sala que hay al entrar en el museo, recoge toda la historia de la huerta de la Vega Baja. Esta sala es una de las que más me llamó la atención, ya que representaban a los agricultores segando el trigo, bueyes tirando de los arados y mujeres horneando el pan, todo esto en forma de miniaturas hechas de madera. También estaba representado como miniatura el antiguo tren que circulaba por toda la comarca, éste tren transportaba pasajeros desde Albatera hasta Torrevieja pasando por otros pueblos como Dolores y Almoradí. A pesar de que yo ya conocía como trabajan antiguamente, me sorprendía el hecho de verlo todo allí en conjunto en esa sala y, ver cómo el proceso de trabajo en la huerta había cambiado tanto.

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El resto de los objetos se clasificaban en diferentes salas según su función; objetos para animales (yugos, frontiles) los aparatos de trabajo en la huerta (gramadora de cáñamo, prensadora de aceite y vino, herramientas para trabajar la tierra). Por otra parte disponían de una habitación que simulaba un dormitorio antiguo, compuesto por una cama, una cuna, un bastidor, un orinal, una máquina de coser, diferentes vajillas e incluso estaba expuesto el traje típico que vestían las mujeres de huertana durante las fiestas.

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Para mucha gente, todos estos artilugios e historia de la huerta no les transmitirán lo más mínimo, sin embargo las personas que han pertenecido a ésta época y trabajaban día a día en la tierra, lo vivían de verdad. Como ejemplo quiero poner a mi abuela, ya que desde joven, toda su rutina diaria giraba en torno a la huerta. Ella me acompañó al museo, y cuando vio todas las salas y los diferentes objetos que habían formado parte de su vida, se emocionó. Para ella, eso sí era arte. Ese pequeño museo con apariencia de antigua casa de la huerta, hizo que mi abuela reviviera toda su juventud, y con eso entendí que para que algo pueda ser considerado por ti mismo como arte, primero debes mirar en tu interior y escuchar qué dicen tus emociones sobre aquello que estás percibiendo.

La sociedad del espectáculo

En esta tercera entrada escribiré acerca del espectáculo y los efectos que ha causado en la sociedad a lo largo del tiempo. Así bien, podríamos empezar preguntándonos ¿qué es un espectáculo? La mayoría de nosotros sabemos perfectamente que se trata de una representación cuyo fin no es otro que el puro entretenimiento pero… ¿sabemos la influencia  que éste puede llegar a tener en la sociedad?

Para tratar éste tema pondré un ejemplo sobre el que todos estamos familiarizados de una forma u otra, la moda. Mientras en el siglo XVIII eran habituales los vestidos a la francesa compuestos de un corsé y una amplia falda conocida como “mesa camilla”, la casaca, las medias largas y grandes pelucas, por el siglo XX (década de los 80 en concreto) predominaba la variedad en cuanto al vestuario, ya que se podía ver por la calle desde el estilo más punk y rockero al estilo más retro.

Como sabemos cada época ha tenido su propia moda en cuanto a vestimenta, peinados, música  e incluso el propio estilo de vida pero y esto, ¿de dónde surge? ¿Quién puso de moda los postizos en el siglo XVIII o la vestimenta extravagante en los 80? Pues nada más ni nada menos que la gente admirada de la época, en el caso del siglo XVIII podríamos decir que sobresalía la vestimenta de las aristócratas francesas y en los 80 eran las estrellas de la música y actores/actrices quienes eran admirados. Con esto observamos la homogenización que predomina en la sociedad tanto siglos atrás como hoy en día, pues muchísimas personas se dejan llevar por lo que supuestamente está a la última y dejan de lado sus propios gustos.

Según Debord “El espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas mediatizada por imágenes”. Esta frase de Debord refleja perfectamente  los ejemplos que he puesto antes, ya que la sociedad se fija en las últimas tendencias que nos ofrecen los medios tanto para vestir, maquillarse, etc.

En mi opinión, cada uno debería vestir como quisiera, independientemente de las modas, porque si año tras año nos limitamos a copiar el último modelo de Beyoncé o a escuchar el nuevo disco que está de moda nunca encontraremos nuestro propio estilo.

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El poder de la palabra

Desde el principio de los tiempos, el lenguaje ha sido un instrumento básico de la especie humana, siendo esta una de las características que nos diferencian de los animales. La palabra ha sido un elemento fundamental a partir del cual hemos podido construir nuestra propia percepción del mundo. Ya en la antigua Grecia, los filósofos utilizaban la palabra para representar sus propias teorías acerca del mundo, la verdad y el poder, mientras que en el antiguo Egipto la utilizaban para denominar al faraón como un ser divino.

Desde siempre, la palabra ha sido el medio a través del cual influimos en otras personas. Volviendo a los ejemplos anteriormente expuestos, los filósofos hacían creer a sus alumnos que cada una de sus explicaciones eran ciertas, independientemente de que éstas teorías hicieran referencia a unos hombres en el interior de una caverna los cuales estaban aislados del mundo y no conocían nada más que sus propias sombras, o la hipótesis de que tal vez nos ha creado un dios que busca engañarnos aún en las cosas que nos parecen más evidentes. En cuanto a la asignación divina del faraón, los esclavos cumplían todas las órdenes que éstos imponían, por miedo a la muerte y al posterior castigo de los dioses. Así pues, con estos ejemplos nos damos cuenta del poder que se esconde tras la palabra.

Bourdieu señala que “lo que genera el poder de las palabras y las palabras de orden, el poder de mantener el orden o de subvertirlo, es la creencia en la legitimidad de las palabras y de quien las pronuncia”. Con esto, Bourdieu afirmaba que un individuo que posea poder o autoridad, podría influir directamente sobre el pueblo al pronunciar su discurso y éste, independientemente del significado de estas palabras, las creería y obedecería.

Desde mi punto de vista, las palabras deben ser utilizadas con conocimiento y con razón, siempre dando una explicación lógica a aquellos a los que transmitimos. De esta forma, podremos convivir en un mundo menos caótico. Si ves el vídeo que dejo a continuación, entenderás en tan sólo 2 minutos la importancia que pueden tener las palabras dichas de una forma u otra.

La Revolución Virtual

He decidido dedicar la primera entrada de mi blog para hablar sobre la llamada Revolución Virtual en la red. Hoy en día accedemos a  miles de páginas web que no requieren al usuario ningún tipo de remuneración para que éste pueda acceder al contenido, por lo que en principio, el usuario se sentirá satisfecho y  podrá hacer uso de toda información sin ofrecer nada a cambio.

Cada día millones de personas en todo el mundo realizan búsquedas en Internet y acceden a las redes sociales, leen el periódico online, investigan y, todo esto de forma gratuita… o ¿eso es lo que pensamos? ¿De verdad creemos que una empresa haría una gran inversión económica en una web sin que ésta le brinde beneficios?

El documental  “El precio de lo gratuito”, ayudará a que comprendamos mucho mejor como funciona todo esto. Verás cómo detrás de todo el uso libre que hacemos de la web se esconden la recogida de nuestros datos y la privacidad. A lo largo del documental aparecen personas que formaron parte de ésta revolución virtual realizada en estos últimos 20 años, como Bernes-Lee, creador de la World Wide Web, Bill Gates, cofundador de Microssoft, Mark Zucherberg, creador de Facebook, etc.

Aquí dejo el enlace con el documental completo

https://www.youtube.com/watch?v=9CghMhaNdZI

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